Diarios destacan labor del presidente de la SCJ y el CPJ para que la administración de justicia funcione


Noticia publicada el lunes, 11 de enero de 2016
Imagen Diarios destacan labor del presidente de la SCJ y el CPJ para que la administración de justicia funcione


Los periódicos Diario Libre y El Caribe destacan en sus editoriales del sábado 9 de enero del 2016,  la labor desarrollada por el Poder Judicial y el empeño del presidente de la Suprema Corte de Justicia y del Consejo del Poder Judicial, doctor Mariano Germán Mejía, para que el sistema funcione. 

“Al sistema judicial no se le pueden cargar todas las debilidades que arrastra la sociedad dominicana. Realiza un serio ejercicio para contribuir a su superación con el trabajo de cada día con escasos medios y recursos”, dice el editorial de El Caribe. 

Mientras que Diario Libre hace una cronología de las complejidades del sistema de administración de Justicia, para concluir diciendo que: “Como se ve, son tantos los actores que es ingenuo atribuir todas las fallas a los jueces”. 

A continuación reproducimos los editoriales de los periódicos El Caribe y Diario Libre: 

El Caribe

El Poder Judicial

El presidente de la Suprema Corte de Justicia (SCJ) hizo el jueves una rendición de cuentas que fue más que un mero discurso, más que informe, en el que presenta un cuadro de resultados de administración, de iniciativas y mejoras. Pero también de reconocimiento de fallas y dramáticas carencias. Una radiografía bien honesta de la realidad del tan atacado Poder Judicial. 

Se ha creado una atmósfera de que vivimos el fin del imperio de la justicia, a consecuencia de una combinación de factores y casos que no representan la realidad toda de un estamento del Estado que desde hace décadas viene trabajando para robustecer la institucionalidad en la toma de sus decisiones. 

Una lectura desapasionada de las palabras de Mariano Germán permite comprender que está empeñado, junto a los miembros de la Suprema Corte y de los demás jueces y empleados correctos que lo acompañan, en hacer que el sistema de justicia funcione bien. 

Las cifras validan el tren de trabajo agotado. Se esfuerzan en hacer más eficientes los mecanismos de vigilancia y control del desempeño y comportamiento propio. Es de mucho valor la proclamación rotunda de que la totalidad de los jueces han sido formados en la Escuela Nacional de la Magistratura. En ellos descansa la naturaleza de la justicia de hoy. Todos han llegado a sus cargos mediante sistemas de elección por oposición. 

Es verdad que la venalidad no está ausente del sistema. Muchas piedras tendrán que ser movidas para mejorar el sistema judicial. De hecho, el juez presidente de la Suprema ha reconocido las debilidades. 

 “Admitamos... que en algunos momentos hemos fallado. Las turbulencias del último mes del año judicial que estamos cerrando con este discurso constituyen una expresión. No obstante, con la fortaleza, la reciedumbre, la perseverancia, la formación ética, la certeza de las convicciones que honran a nuestros jueces y juezas y a nuestro personal las enfrentaremos sin miedo y las haremos desaparecer prontamente”. 

Al sistema judicial no se le pueden cargar todas las debilidades que arrastra la sociedad dominicana. Realiza un serio ejercicio para contribuir a su superación con el trabajo de cada día con escasos medios y recursos. 

Diario Libre

Sistema Complejo

Lo que llamamos Justicia es un sistema complejo que envuelve numerosos aspectos muchos de los cuales no están bajo control de los jueces, pero cuando se habla de fallas en el sistema judicial solo se piensa en culpar a los juzgadores. 

En materia penal, por ejemplo, el sistema judicial comienza por la Policía Nacional que se encarga de apresar a los presuntos delincuentes. Luego, el proceso pasa al Ministerio Público que tiene varias herramientas para acusar, postergar la acusación hasta realizar más investigaciones, o a través del principio de “oportunidad” determinar si envía a juicio o no al acusado o acusados. 

Luego se pasa a la jurisdicción de juicio que varía según el caso. En los delitos graves, primero conoce el caso un juez instructor y luego el juez de fondo. En casos menores, el acusado pasa directamente al juez de fondo. 

Si el acusado es condenado pasa al juez de la pena que lo confina en un centro carcelario, cuyas condiciones son otra historia. Como se ve, son tantos los actores que es ingenuo atribuir todas las fallas a los jueces.