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Palabras del doctor Jorge A. Subero Isa, presidente de la Suprema Corte de Justicia, en el seminario Avances y Desafíos del Sector Justicia frente a la Entrada en Vigencia del Código Procesal Penal en el marco del 25 aniversario del Periódico Hoy, organizado por la sección Diálogo Jurídico, en el auditorio de la Procuraduría General de la República


Noticia publicada el domingo, 13 de agosto de 2006
Imagen Palabras del doctor Jorge A. Subero Isa, presidente de la Suprema Corte de Justicia, en el seminario Avances y Desafíos del Sector Justicia frente a la Entrada en Vigencia del Código Procesal Penal en el marco del 25 aniversario del Periódico Hoy, organizado por la sección Diálogo Jurídico, en el auditorio de la Procuraduría General de la República


Muy buenos días a todos, señores miembros de la mesa de honor. Agradezco en todo lo que vale las expresiones de Don Pepín Corripio, viniendo esas expresiones de un hombre sabio valen doble. Realmente yo agradezco a Diálogo Jurídico, al periódico HOY, la oportunidad de dirigirme a ustedes, a Diego Pesqueira, felicitarlo. Diego ya forma parte prácticamente de un activo fijo de nosotros aquí, cubriendo la fuente, tanto de la Procuraduría General de la República como de la Suprema Corte de Justicia. He visto el crecimiento y desarrollo de Diálogo Jurídico. En una ocasión un amigo me regaló una tortuguita y yo le pregunté que hasta cuanto podía desarrollarse y crecer la tortuga, y me dijo que en gran manera depende del habitad en que se críe, en que se desarrolle, porque el medio ambiente ejerce mucha influencia en el crecimiento de los animales, las plantas y de los hombres. Efectivamente se puso en un lugar adecuado bastante, holgado y la tortuguita ya adulta es una tortuga grande. Así pasa con muchas cosas en la vida. En la mitología griega, en el Peloponeso, había una laguna, o un lago, dicen algunos, un pantano, decían otros, que se hizo muy famoso, que era la laguna de Lerma, porque en ella habitaba una serpiente o una especie de serpiente, que es una hidra. Esa hidra unos decían que tenía siete cabezas, otros decían que tenía nueve cabezas, y dentro de los doce trabajo que le pusieron a Hércules, era precisamente matar la hidra. La hidra mitológica tenía una particularidad y era que a medida que le cortaban cabezas crecían otras, entonces prácticamente se hacía imposible de descabezar la hidra, por eso vemos frecuentemente hablar de la hidra de siete cabezas cuando lo queremos referirnos a un mal grande; y lo que más se parece a una hidra de siete cabezas es la corrupción. La corrupción en la República Dominicana es una hidra de siete, nueve y quizás de más cabezas, porque en la medida que van cortando van creciendo más cabezas. En el plano privado y en el plano público, los dos sectores se encuentran afectados de ese mal, pero muchas veces decimos que es endémico de la República Dominicana la corrupción, otros dicen es sistémica. Ni una ni otra. Para mí la corrupción en la República Dominicana pura y simplemente es estimulante, porque no ha habido la debida sanción contra aquellos que cometen esas inconductas contra los bienes públicos y privados. Yo he mantenido una tesis, mejor dicho un criterio, de que una de las cosas más fácil de combatir en la República Dominicana es la corrupción, porque los corruptos dominicanos roban el dinero del pueblo y el dinero privado para exhibirlos, y lo que había que comprobar pura y simplemente es ¿qué tenía usted antes y que tiene usted ahora?. La segunda pregunta, ¿cómo lo consiguió? Por eso es que la corrupción tiene un componente matemático aritmético; hacer una contraposición de lo que se tiene y de lo que se tenía y se saque balance. ¿Cómo combatimos la corrupción? ¿Con qué tipo de jueces la combatimos? Frank Kafka en una de sus obras más celebres “El Proceso”, refleja un panorama de un juez; un cuadro de un juez severo, donde realmente no se podía hablar de justicia, en lo que el narra en esa obra, porque se decía que la defensa no es permitida, sino tolerable. Solamente se tolera la defensa, aunque no se permite. Hace un relato de un juez severísimo, que se considera que él tomó, para describir ese cuadro, la impresión que recibió cuando por primera vez vio al Moisés de Miguel Ángel: “Pero éste no es un guía de un pueblo”. Dijo en alemán con quien hablaba, eso es un führer. Ese que está ahí no es un guía, ese es un juez, pero un juez muy severo, mire cómo tiene las manos sobre la ley. Pero qué juez necesitamos para combatir la corrupción en la República Dominicana, un juez severo como el que describe Frank Kafka, inspirándose en el Moisés. Que a propósito me llamó la atención, desde pequeño, de que por qué habían descrito el Moisés de Miguel Ángel con cuernos, qué tiene que ver Moisés con los cuernos, y encontré una explicación que me resultó muy lógica, y parece que no tiene mucha controversia, y es que cuando San Jerónimo traducía desde hebreo al latín la parte del Éxodo que se refiere a Moisés descendiendo, se le veía la luz que le irradiaba, rayos de luces de su cara, y San Jerónimo dijo pero es que no puede ser porque solamente Cristo puede irradiar luz; Moisés no es Cristo. Pero como en hebreo hay una palabra que prestaba mucho a confusión, lo mismo significa rayo de luz que cuernos, y que él prefirió utilizar la expresión latina de cornuta, y por eso es que Miguel Ángel inspirado en ese relato que hace San Jerónimo, le puso cuernos a Moisés, sin ser un cornuto realmente. Debemos combatir con las armas legales a nuestra disposición todo aquello que es inconducta del ser humano, todo lo que es inconducta de los hombres. El cuerpo humano es lo que más se parece al cuerpo judicial; administramos justicia los jueces a través de jueces pequeños, jueces grandes, de jueces inferiores y jueces superiores, como de la misma manera el torrente sanguíneo del cuerpo humano recurre a las venas y las arterias. Nosotros desde la Suprema Corte de Justicia hemos hecho un gran esfuerzo por ir erradicando la corrupción. El Código Procesal Penal, que éste Diálogo está dedicado a su análisis, es una normativa moderna y justa, y apegada a la Constitución de la República. Totalmente la adoptó en el año 1973 por primera vez y luego en el 1996 su segunda elección del código, y hay una magnífica obra que se llama Reflexiones sobre la Reforma Procesal Penal en América Latina que contiene realmente una crítica a la experiencia Costarricense. Se le quiere pedir al Código Procesal Penal, que en apenas un año de aplicación real, resuelva los problemas, pero es una normativa jurídica que yo creo que en gran medida ha contribuido por lo menos a la disminución de los presos preventivos, y sobre todas las cosas, a no seguir la cultura de violación a los derechos humanos. La Suprema Corte de Justicia ha cumplido su rol tanto en lo relativo al adecentamiento de la justicia, como de dotar al país de la infraestructura física necesaria para que los jueces puedan administrar justicia en buenas condiciones físicas. Al día de hoy les digo que todos los Palacios de Justicia de la República Dominicana están en buenas condiciones, que faltaba Elías Piña y Monte Plata y ya están terminándose. Se terminó de remodelar el de Higüey, el de La Romana y el de Salcedo lo terminaremos este año. Hemos brindado condiciones de vida y condiciones físicas a los jueces. La Suprema Corte de Justicia le ha puesto en condiciones, corresponde ahora a los jueces ponerse en tono con los tiempos y brindar el servicio que la población necesita, el servicio de justicia es un producto, la sociedad paga por un buen producto, es un servicio público y la sociedad paga por el servicio público, o sea que corresponde a los jueces retomar el camino y sancionar realmente todas las inconductas y todas las imperfecciones que se cometen. A todos muchas gracias! Dr. Jorge A. Subero Isa Presidente de la Suprema Corte de Justicia Santo Domingo, R.D.